Desde que era niño había momentos en los que me quedaba mirando al horizonte con la mente totalmente en blanco, sin pensar en absolutamente nada, era como un receso a la actividad diaria. Cuando alguien le preguntaba a otra persona que estaba ahí que hacía decían que “Pensaba en la inmortalidad del cangrejo”. Aunque realmente nunca había pensado en si un cangrejo era inmortal o no, resulta que es una frase muy común. ¿De dónde viene?

Durante muchos años se creyó que los cangrejos podían vivir por siempre, mientras nada o nadie los matara, claro está. Esta creencia se debe principalmente a su exoesqueleto, una especie de armadura formada por huesos que protegen sus órganos internos. Conforme van creciendo se va creando un caparazón desde adentro que rompe el exterior y da la idea de que se regeneran eternamente.

En la mitología griega se cuenta que en algún momento Zeus tuvo una conversación con un cangrejo, quien le explicó que eran inmortales porque caminaban de lado, al no caminar de frente, engañaban al tiempo y se mantenían de la misma edad para siempre.

Al final del día los cangrejos no son inmortales, algunos de ellos llegan a vivir hasta 30 años, pero la frase que analizamos hoy utiliza este concepto para plantear una idea complicada, que podría poner a alguien a pensar y estar con la mirada perdida en el horizonte por un buen rato.

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