La tradición de aventar monedas a las fuentes es tan vieja como las fuentes en sí. En la antigüedad no era sencillo encontrar manantiales de agua que se pudiera tomar, por lo que en algunos de ellos se construían pequeños templos en honor a algún dios agradeciendo el vital líquido.

Las personas de la época dejaban una moneda como una ofrenda a los dioses o como una limosna a cambio del cumplimiento de una solicitud. Ellos dejaban caer la moneda al momento de decir sus rezos, cosa que eventualmente se deformaría en pedir un deseo.

En la actualidad las monedas se lanzan a prácticamente todas las fuentes desde las que se encuentran en los centros comerciales hasta las monumentales como la Fontana de Trevi en Roma, cuya tradición dice que si avientas una moneda regresarás eventualmente a la ciudad. Esta creencia es tan popular que se calcula que diariamente los turistas avientan más de €4,000 en monedas, lo cual nos lleva a la segunda pregunta ¿Qué se hace con todo ese dinero?

No existe una única respuesta a esta pregunta ya que es algo que realmente depende del dueño de la fuente. Por ejemplo, todo el dinero de las fuentes de Nueva York se utiliza para el mantenimiento de las mismas fuentes, mientras que el dinero de la antes mencionada Fuente de Trevi se utiliza para una tienda de víveres para personas de bajos recursos. Las fuentes y los estanques de Disneylandia juntan “decenas de miles de dólares” de acuerdo a sus operadores y éstos se utilizan para apoyar a niños sin hogar.

Es interesante ver como una tradición de miles de años se ha adaptado para beneficiar a los más necesitados.