En México existe una gran polémica sobre si las quesadillas son sólo aquellas que llevan queso o si se puede incluir en esa categoría las tortillas dobladas con algún otro ingrediente como papa, picadillo o rajas entre muchos otros. Los culpables de esta polémica son los habitantes de la Ciudad de México que van por la segunda opción. ¿Quién tiene la razón?

En algún momento me topé con una explicación que decía que quesadilla provenía del vocablo náhuatl “quetzaditzin” que significaba tortilla doblada y por lo tanto las quesadillas no necesariamente tenían que tener queso. Esta teoría es totalmente falsa por varias razones: los aztecas no conocían el queso, en náhuatl la tortilla se llama “tlaxcalli” y en náhuatl no existe la letra d.

Los primeros registros del término quesadilla datan de la época del la colonia en el siglo XVIII, como una deformación del vocablo “quesada” que describe un plato realizado con queso. Lo cual confirma que esta palabra tiene origen español y no indígena como creen algunos.

Por su origen, la quesadilla debería tener queso, sin embargo, la palabra se ha ido deformando a tal nivel que la Real Academia de la Lengua la define como:

f. Méx. Tortilla de maíz rellena de queso u otros ingredientes que se come caliente.

Con esa definición y apegándonos a lo que dice la RAE, las quesadillas no necesariamente deben llevar queso, así que pueden sentirse libres de pedir una quesadilla de sesos, hongos, huitlacoche, tinga o cualquier otro ingrediente que sea de su agrado.

¿Ustedes cómo piden sus quesadillas?