Día de Muertos está a la vuelta de la esquina, lo cual ha llevado a prácticamente todas las panaderías de México a empezar a vender pan de muerto. En la actualidad, muchos tipos diferentes, desde los que tienen chocolate, vainilla y hasta los que están rellenos crema pastelera, nata y hasta queso crema. Hoy les contaré cuál es su origen, mismo que es mucho más tétrico de lo que podrían pensar.

Cuando los españoles llegaron a Mesoamérica a principios del siglo XVI, presenciaron una gran cantidad de rituales que eran mucho más sangrientos de lo que estaban acostumbrados. Uno de ellos era un sacrificio de una doncella en el que se le sacaba el corazón, se colocaba en una olla con amaranto y el verdugo a cargo de hacer el sacrificio le daba una mordida como señal de agradecimiento a los dioses.

Los conquistadores estaban conscientes de que cambiar de que no podían simplemente prohibir estas prácticas, por lo que las iban endulzando (literalmente) hasta que fueran un poco más normales, al menos desde su punto de vista. Para poder controlar el tema de los sacrificios, los españoles reemplazaron el corazón latiente con pan de trigo cubierto de azúcar pintada de rojo que simulaba la sangre de la princesa que había ofrecido su vida a los dioses.

El pan de muerto tradicional del centro de México cuenta con una bolita en la parte superior que representa el cráneo y cuatro “huesos” que representan las extremidades, mientras que el resto del pan simboliza lo que queda del cuerpo.

Por más de 400 años, este delicioso pan de muerto ha evolucionado de tal forma que se ha convertido en una tradición anual de esta temporada. Se suele incluir en las ofrendas a nuestros difuntos que el 2 de noviembre cruzan el umbral entre los vivos y los muertos para disfrutar lo que más les gustaba en esta vida.

Con información de ComidistasMX